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Fragmento
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[1] [2] [3]
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Libro primero Duelo en el Corral Acme
Diario de Henry Holmes Goodpasture
25 de agosto de 1880 Canning, el ayudante del sheriff, había sido la esperanza de Warlock. Durante el tiempo que desempeñó el cargo llegamos a creer, con ese eterno optimismo humano, que se realizaban progresos, aunque moderados, hacia la implantación de una especie de orden público en Warlock. Desde luego era, con mucho, el mejor de la variopinta proliferación de agentes que se habían encargado de nuestra cárcel.
Canning era una persona decente, un individuo respetable, más bien prudente, como es natural, pero honrado. Se ocupaba de nuestros problemas diurnos y nocturnos, de las reyertas, de los mineros borrachos y los vaqueros con especial tendencia a irrumpir a caballo en el salón, el cuartucho de una meretriz o los billares, y a emprenderla a tiros con los brazos de las arañas de cristal. Al escribir ahora sobre Canning, vuelvo a preguntarme cómo nos las arreglamos para que alguien quiera ser ayudante del sheriff, un puesto peligroso y a menudo fatal, a cambio de una mísera paga. No logramos que permanezcan mucho tiempo en él. Reciben su ínfimo salario durante un par de meses, y mueren, o se van, o ni siquiera se quedan el tiempo necesario para cobrarlo. Uno de ellos, en realidad, huyó el mismo día que tomó posesión del cargo, dejando la estrella sobre la mesa de la cárcel a la espera de su sucesor. También los hemos tenido malos; Brown, el anterior a Canning, era un bravucón insolente y borracho, y Billy Gannon el Niño se granjeó considerable fama y gratitud por ventilárselo en una reyerta de salón en San Pablo, valle abajo.
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